viernes, febrero 15

libertad para Pamies, decían (y 2)


Este texto que sigue fue escrito hace un tiempo, y algunos lo recordarán. Era verano y yo tenía mucho tiempo libre; además de calor. Fue enviado por correo a amigos, conocidos y otra gente cercana: entonces yo todavía no tenía un blog.

Hoy lo copio y pego aquí, para aquellos a los que no les llegó entonces y quizás quieran leerlo hoy. Muy posiblemente este grupo sea muy pequeño, muy limitado en lo que a número se refiere, pero, como se suele leer o escuchar, nunca se sabe.
Al releerlo afinaría muchas plabras, párrafos enteros, para que el conjunto ganase calidad o quizá quedase algo más claro, pero no puedo hacer estas correcciones porque, sin saber muy bien las razones, a este texto le tengo cierto cariño.

Aquí sigue:
"Dear all,

Cuando se descubre un asunto y se piensa que quizás -quizás- uno tiene algo que decir, se pone a ello: y lo dice, o lo escribe.
En este caso, negro sobre blanco, lo que no se sabe al empezar es que eso que se inicia va a acabar siendo un artículo semiperiodístico: esto encajaría sin problemas si uno escribiese en un periodico, en un blog o alguien se lo hubiese encargado a cambio de un dinerillo para ir tirando: no se da el caso. Es difícil entonces saber por qué se escriben estas cosas.

Quizá, por empezar con las conclusiones y dejando a un lado los resbaladizos motivos, lo que más destaca de este affaire son dos aspectos: 1) el poder de internet: una noticia comarcal está al alcance de quien quiera llegar hasta ella e ir tirando del hilo; 2) cómo Catalunya es, cada día más, un país extraño, difícil, enrarecido, dominado por ideologías y formas de pensar a las que pocos se oponen, y que por tanto tiende a convertirse en algo que nunca, nadie, hubiese podido llegar a imaginar.

Antes de esto, agradecer al estimable R. C. su colaboración: la calidad o pestilencia de lo escrito son, en parte, también suyas.

Pero esto me ha parecido que era así:

Libertad para Pamies, decían

Lo crucé una reciente tarde de verano, sin salir de casa pues no es recomendable la exposición al sol, se me quedó mirando de soslayo: fue un encontronazo, y casi de manera accidental, sin pretenderlo yo ni saberlo él, se me apareció en el camino, en el cómodo rellano en el que me encuentro ahora y he tenido que pararme pues me deslumbraba y no me dejaba seguir caminando erguido: he dado de bruces con Pamies.

Dejo aquí, plantado y resaltando en el tono azulenco, este enlace:
http://www.freepamies.org/

Piden libertad para Pamies, y entenderéis que una cosa como esta no se encuentra así como así todos los días: he investigado.

Pero lo primero que le viene a uno, antes de ponerse a todo esto, es un ligero susto, un miedo: enseguida se empieza a pensar en la familia cuando pasan estas cosas, en tal o en cual; en el primo que se metía en líos siendo chico.
Una vez superada la primera impresión, se observa que los hechos no guardan la claridad deseada por recién llegados como nosotros, pero se intuyen así: este Pamies, Josep Pàmies, sindicalista agrario de Balaguer, miembro de la Assamblea Pagesa de Catalunya, acudió -entre payeses y miembros de Ecologistas en Acción de Aragón, también presentes, se nos habla de 50 personas- a una concentración contra la proliferación de campos de experimentación con maíz transgénico en la provincia de Lleida. Las plantaciones de este tipo, aseguraban los convocantes, se estaban desarrollando sobremanera en el transcurso de la segunda legislatura del Pp.
Durante el acto, que tuvo lugar el 13 de septiembre del año 2003 y desembocó frente a la subdelegación del gobierno de Lleida tras una pequeña siega simbólica en uno de los campos de experimento cercanos (concretamente en Alcoletge, a unos 15 minutos en coche de Lleida), se decidió hacer entrega de lo recién segado -y de un manifiesto antitransgénico- en susodicho edificio oficial. Joan Barrios, entonces subdelegado del gobierno en Lleida, se encontraba en una celebración familiar, una boda en Andalucía, y siendo sábado, hubo de acudir el secretario. En la espera, decidieron encerrarse en el edificio: se deduce que antes tuvieron que acceder a él. Al llegar el secretario, las 13 personas (que previamente entraron, se encerraron en la subdelegación, y entregaron la fresca siega junto con el manifiesto al funcionario) decidieron salir por la puerta, pacíficamente, como bien quisieron dejar claro cuando la cosa tendió a perder luz: Josep Pamies recibe, un año más tarde, una notificación de denuncia de Alvaro Jiménez Sacanell, miembro de la benemérita que guardaba la puerta de la subdelegación del gobierno de Lleida aquel sábado. En la misma se le acusa de atentado a la autoridad, lesiones y desobediencia.

Al parecer, lo de Jiménez Sacanell fue serio: 329 días de baja e imposibilitado para volver a hacer uso de su arma de fuego. En términos del abogado de la acusación, solicitud de 4 años de prisión e indemnización de 50.000€. Se dice que recibió presiones -no está claro su origen- para denunciar a Pamies, pero yo creo que que un Guardia Civil que ya no puede desenfundar no necesita mayor presión: la lleva encima ya para siempre.

La campaña previa al juicio, que tuvo lugar el pasado 11 de junio, ha sido, como casi siempre en el ámbito del ecologismo, de una cierta izquierda y del nacionalismo llamado a declarar ante el juez, formidable, y aquí se encuentran algunos ejemplos:
http://www.assembleapagesa.cat/img/fotos/pamies_cartell_esp.jpg
http://www.otromadrid.org/articulo/3802/feria-libro-madrid-zona-libre/
http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article8425
http://www.youtube.com/watch?v=csH-gDFWisY

Así, la defensa de Pamies, antes de pasar por delante de la jueza, no paró: mesas redondas con el tema transgénico en el centro, conferencias y charlas, explicaciones públicas de su caso, intervenciones del reo en plenos municipales, un concierto, y hubo también un partido de futbito en el que uno de los equipos fue bautizado “Absolució Pàmies”: Pamies no está solo, y del partido no se conoce el resultado.
Entré en contacto con este círculo, con la gente de freepamies.org y de la Assemblea Pagesa de Catalunya, por correo electrónico, hice alguna pregunta vaga y me identifiqué por si compartían la ternura del posible pariente lejano, pero no saqué nada que no supiera ya.

Pero sigamos, pues, con Pamies. Ya hay una sentencia para nuestro hombre: fue absuelto por el juzgado número 2 de lo penal de Lleida de los cargos de atentado a la autoridad y lesiones; por contra, se le considera responsable del periodo de baja y posteriores secuelas de Jiménez Sacanell -al parecer no solo físicas-. En términos de papel moneda: 22.000€ de indemnización más costes judiciales. Se trata de una sentencia algo difícil de seguir: no se entiende la absolución por unos hechos por los cuales se le está condenando a indemnizar a la víctima, y viceversa. Así lo ha debido entender Pamies: ha recurrido. Convendría disponer de la sentencia y leerla bajo un árbol de sombra fresca en una tarde clara para entender sus pretensiones; y de paso las de la jueza.

Hay ya una sentencia y, esto es importante, antes de la misma hubo un juicio: a veces se olvida todo el trabajo que se lleva a cabo en los juzgados de este país. Durante el mismo Pamies ejerció su derecho a la defensa, y una de las claves de este affaire, que da un cierto sentido a estas líneas, fueron sus argumentos en ese momento elevadísimo del juicio.
http://1.bp.blogspot.com/_b0u-9h6EaY4/RnJPy79dBEI/AAAAAAAAAFg/s2hKy2357dY/s1600-h/2007_06_12-judici-noticia.jpg.

Sabiéndose escuchado, Pamies le preguntó al tribunal, muy flamenco, cómo era posible que fuese él quien estuviese sentado en el banquillo y no la agricultura transgénica. Quizá por las mismas razones que impedirían juzgar a la investigación con células madre en su conjunto, o simplemente esto: en el siglo XXI en España se tiende a juzgar a personas, no a ideas o movimientos. Y aun en cuanto a movimientos: se dice que este tipo de cultivo, el transgénico, puede ser dañino para la salud e incluso -esto lo dicta la Economía- puede serlo mucho más para la supervivencia de la agricultura tradicional -los estudios, la ciencia y las pruebas, las normativas, y con ellos el debate, siguen ahi: todo junto proveerá luz y conclusiones- pero no se conoce hasta ahora que ni los investigadores, ni las empresas promotoras, ni los defensores de lo transgénico hayan usado una delegación del gobierno como lugar de encierro con un hatillo de cebollas naturales recién recolectadas.

Y Pamies avanzó al menos un paso más en aquel juicio, y en su diatriba contra lo transgénico cometió el error del nacionalista: se erigió en portador de una misión, de un dictado a cumplir, con origen y destino en la patria, y como límites el terruño: “cumplimos una función social” se le oyó decir en la sala, y se quedó ahí, ufano y orgulloso, “una función social”, decía.
Y el sabor de boca que dejan estos discursos son siempre tan agrios... pues Pamies nos habló en la sala de una misión sobre la cual no explicó quién le ha pedido llevarla a cabo, ni el por qué; y los cuándo, cómo y quiénes le apoyan (en términos de votos dentro de una urna, se entiende) no quedaron tampoco claros. No le hizo falta arrojar luz sobre los medios que tiene pensado utilizar para llevar a cabo la "misión social": ante la Guardia Civil ha quedado claro que él opta por la fuerza bruta del payés.

A Pamies pasaré a saludarle con el árbol genealógico bajo un brazo, unas cuartillas repletas de preguntas sin respuestas bajo el otro y el ensayo de Josep Pla “El payés y su mundo” a modo de regalo.
Sobre la genealogía y las preguntas hablaríamos tranquilamente, algo de vino y queso del país para pasar el rato y mirar el campo en la puesta del sol, y mientras él me cuenta y yo asiento quizá hasta tome alguna nota en la cuartilla de las respuestas.
Sobre el libro de Pla le pediría una lectura atenta, pues no se intuye al payés de Pla en Pamies."

Espero que estéis bien,
j."
Y los días van pasando: espero que estéis bien

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Tú tienes mucho tiempo libre., verdad?...